Descripción
Un tour gastronómico por Nápoles se hace con la boca y con los pies: unas dos horas y media por el centro histórico, con un guía local que va parando donde se come bien. La cita es en la plaza Bellini y la visita se hace en inglés.
Las primeras degustaciones son la pizza a portafoglio y la pizza fritta. Luego llegan la frittata di pasta y los arancini, y tras detenerte en la plaza del Gesù se pasa a taralli, babà y sfogliatelle. Por el camino el guía cuenta las leyendas de la ciudad y de dónde viene la cocina napolitana.
- un paseo por dos de las calles principales del centro histórico, con paso por Santa Chiara y por San Pietro a Maiella
- mozzarella fresca en una salumeria, entre quesos, jamón, salami y mortadela
- una fábrica de limoncello, con cata incluida
- una cata de spritz y, para terminar, un helado
El tour incluye guía, recorrido a pie y todas las degustaciones; las propinas no. Los niños deben ir con un adulto. El menú no se adapta a quien sigue una dieta vegana, sin lácteos o sin gluten; la vegetariana sí, si avisas antes. Quien tenga alergia a los frutos secos debe tener en cuenta el riesgo de contaminación cruzada.