Catacumbas de San Gaudioso

Catacumbas de San Gaudioso

Via Sanità 147. (Abre el mapa)

Descripción

Las catacumbas de San Gaudioso son un cementerio subterráneo paleocristiano (siglos IV-V) bajo la basílica de Santa Maria della Sanità, en el barrio de la Sanità de Nápoles. Son famosas por una costumbre del siglo XVII que impresiona un poco: cráneos empotrados en las paredes y, debajo de cada uno, un cuerpo pintado que cuenta el oficio del difunto.

La entrada es por la cripta de la basílica, bajo el presbiterio elevado. Enfrente está la tumba de san Gaudioso, en un arcosolio con un mosaico del siglo VI.

Según la tradición aquí fue sepultado el santo, un obispo del norte de África que naufragó en Nápoles, donde fundó un monasterio y murió en olor de santidad, entre 451 y 453. Desde entonces el lugar lleva su nombre. En la bóveda y en las paredes de la cripta, frescos de Bernardino Fera cuentan historias de mártires.

A lo largo de los brazos de las catacumbas se abren cubículos con frescos paleocristianos de los siglos V-VI, entre ellos san Pedro y san Sosio, diácono de Pozzuoli, y un mosaico de finales del siglo V. De finales del siglo XVII es el Cristo muerto esculpido en toba, a la izquierda de la entrada.

La parte más sorprendente es la de los cráneos en las paredes. En el siglo XVII las catacumbas tuvieron un nuevo uso, sobre todo por parte de los frailes dominicos, convencidos de que la cabeza era la parte más importante del cuerpo, por ser la sede de los pensamientos.

Primero los cadáveres se ponían a secar en nichos de piedra, los escurridores, donde perdían los líquidos; luego las cabezas se conservaban y el resto del cuerpo acababa en los osarios.

Para los más ricos se llegó a una moda macabra: el cráneo desecado se empotraba en el muro y debajo se pintaba un cuerpo que indicaba el oficio del difunto. La costumbre se abandonó más tarde por motivos de higiene.

La humedad ha consumido la parte delantera de los cráneos: solo queda la calota craneal. Muchas calotas son más pequeñas que las de un hombre de hoy, y la diferencia se atribuye a una mejor alimentación y a más salud en general.

En la Edad Media el valle de la Sanità había quedado desierto, sepultado por los corrimientos de barro que bajaban de la colina de Capodimonte. Solo a partir del siglo XVI el barrio volvió a poblarse, y el nombre «Sanità» (salud) recuerda el aire saludable y las curaciones milagrosas atribuidas a las catacumbas.

En el siglo XVII, con la construcción de la basílica justo encima de la vieja iglesia de San Gaudioso, el cementerio fue «remodelado» con grandes alteraciones, y algunas partes se destruyeron. Tras la peste de 1656 las canteras de toba del valle se convirtieron en un enorme cementerio al aire libre. De las catacumbas originales solo queda una pequeña parte.

Imprescindible
• La tumba de san Gaudioso.
• Los frescos paleocristianos de los cubículos.
• Los cráneos en las paredes con sus cuerpos pintados.
• Los escurridores.

¿Sabías que…?
• El pequeño Antonio de Curtis, el futuro Totò, jugaba al escondite en estas catacumbas.
• Un esqueleto pintado por Giovanni Balducci entre los pasadizos quizá le inspiró 'A livella.