Iglesia de la Nunziatella

Iglesia de la Nunziatella

Largo Nunziatella 8-9. (Abre el mapa)

Descripción

La iglesia de la Nunziatella, en realidad iglesia de la Santissima Annunziata, es una iglesia barroca del barrio de San Ferdinando de Nápoles, en la colina de Pizzofalcone, junto a la Escuela Militar Nunziatella, de la que es capilla. Por fuera tiene una fachada casi desnuda; dentro hay una explosión de barroco napolitano.

La fachada no tiene las habituales estatuas ni adornos: el cuerpo central sobresale de los flancos y el claroscuro se confía a las molduras de los órdenes arquitectónicos. Luego se entra, y el contraste es fuerte.

El interior tiene una sola nave con bóveda de cañón y cuatro capillas laterales. Toda la bóveda está cubierta por la Asunción de la Virgen de Francesco De Mura, de 1751, que pintó también, en el reverso de la fachada, el Taller de san José y la Huida a Egipto.

El altar mayor es un derroche de mármoles polícromos, realizado en 1732. A los lados hay dos parejas de ángeles portaantorchas de Giuseppe Sanmartino, de 1756, muy parecidos a los que el mismo escultor hizo para los Girolamini: es el escultor del Cristo velado.

Entre las capillas, la primera a la derecha, In passione Domini, tiene un Descendimiento de 1646 y un monumento funerario donde un angelito llorando apaga su antorcha. En el ábside, los monumentos funerarios de los hermanos Giovene y lienzos sobre la vida de María, con la Anunciación en el centro: es la advocación de la iglesia.

Entre el mobiliario hay también una Virgen de cera, realizada entre 1733 y 1740 y atribuida a Giovanni Francesco Pieri.

El nombre es un diminutivo. La iglesia estaba dedicada a la Anunciación, pero el pueblo pronto la llamó «Nunziatella», para no confundirla con la gran basílica de la Annunziata Maggiore. La hizo construir en 1588 Anna Mendoza, marquesa de Valle Siciliana, que luego se la regaló a los jesuitas.

En 1736 Ferdinando Sanfelice la rehízo desde cero, borrando toda huella del siglo XVI. Expulsados los jesuitas en 1773, el conjunto pasó a los padres somascos y luego al colegio militar fundado por Fernando I de Borbón, y la iglesia se convirtió en su capilla.