Parque Capodimonte

Parque Capodimonte

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Descripción

El Parque de Capodimonte, o Real Bosco, es el gran pulmón verde de Nápoles: 124 hectáreas de bosques, avenidas y jardines en la colina que rodea el palacio donde está el museo de Capodimonte, con vistas al golfo y al Vesubio.

Nació como coto de caza de los Borbones y hoy es un parque público donde pasear a la sombra de más de cuatrocientas variedades de árboles centenarios: robles, encinas, olmos, tilos y castaños, entre antiguos edificios reales, huertos y miradores.

Delante del palacio está el Spianato, jardines de césped salpicados de palmeras plantadas desde finales del siglo XIX. El bosque propiamente dicho empieza en la Porta di Mezzo, con su elegante verja rococó de hierro forjado, terminada en 1736.

Pasada la puerta se abre una explanada elíptica de la que parten en abanico cinco grandes avenidas. La central corre entre encinas podadas de modo que forman una galería verde. A lo largo de las avenidas quedan pocas estatuas, como el Gigante, hecho con fragmentos de mármol antiguo.

En el bosque asoman los edificios de un pequeño mundo cortesano: la Real Fábrica de Porcelana, la iglesia de San Gennaro, que quiso Carlos de Borbón para quienes vivían en el parque, la ermita neogótica de los Capuchinos y el Casino de la Reina.

Al fondo de la avenida central está el jardín Torre, el antiguo huerto de cítricos y frutales; en el huerto recuperado crecen tomates San Marzano y papaccelle napolitanas.

Todo empezó con una pasión: la caza. Desde 1735 la colina fue el coto de Carlos de Borbón, poblado de faisanes de Bohemia, liebres, conejos y ciervos. El parque lo diseñó entre 1742 y 1743 Ferdinando Sanfelice, junto con el palacio que se estaba construyendo.

Para los napolitanos fue durante mucho tiempo un lugar prohibido. Tras la década francesa, Fernando I solo lo abría al pueblo dos veces al año, en las fiestas religiosas, para llegar a la ermita.

Entre 1836 y 1837 el botánico Friedrich Dehnhardt trajo el jardín a la inglesa, plantó árboles raros y exóticos como el eucalipto y despejó desde los miradores la vista sobre el Vesubio y el golfo.